HOMBRES QUE VAN Y VIENEN
Existen relaciones que no llegan a serlo del todo, pero tampoco se sueltan. Son esos vínculos en los que una de las partes nunca se compromete, pero tampoco se retira del todo. Van y vienen, aparecen sin previo aviso y desaparecen con la misma facilidad. No ofrecen estabilidad, pero sí confusión. No construyen nada, pero tampoco permiten que la otra persona lo haga con alguien más. Este tipo de dinámicas emocionales pueden extenderse por años, incluso décadas. La persona que espera se encuentra atrapada en una montaña rusa de emociones: ilusión, desilusión, esperanza, tristeza. Cada vez que el otro regresa, parece abrirse una puerta a la posibilidad. Pero esa puerta nunca conduce a ningún lugar. Solo da vueltas al mismo ciclo, una y otra vez. La trampa más peligrosa es que, desde fuera, puede parecer que quien pone fin a esa relación es quien la está rompiendo. Pero, en realidad, muchas veces ha sido la otra persona la que jamás se quedó, la que nunca estuvo realmente prese...
