NO SE PUEDE SERVIR A DOS AMOS
El llamado de lo alto y el peso de lo terrenal Hay palabras que atraviesan los siglos y siguen resonando con una fuerza que parece hecha para este mismo instante. Una de ellas, pronunciada por Jesús, dice: “Nadie puede servir a dos señores” (Mateo 6:24). Esta afirmación, aparentemente simple, encierra una verdad profunda sobre la tensión entre lo espiritual y lo terrenal, entre el llamado divino y las expectativas —o manipulaciones— de quienes nos rodean. A menudo, quien siente un llamado auténtico —una voz interior que impulsa hacia algo más grande, más verdadero, más puro— se encuentra en conflicto con su entorno más cercano. Las personas que deberían ofrecer apoyo y comprensión terminan, muchas veces, siendo una fuente de distracción, duda o incluso resistencia. Es una paradoja antigua: quienes más deberían alentar el crecimiento espiritual, son a veces quienes más obstaculizan su avance. Jesús mismo vivió esta contradicción. Cuando regresó a su tierra, la gente no lo re...