Inspirada en la historia de Job y en la fe en medio de la prueba
Cuando todo me fue quitado Dijiste: “Aquí estoy”, cuando el cielo se cerraba, cuando mis manos vacías ya no tenían nada. El viento se llevó mis sueños uno a uno, y en la noche más larga busqué tu rumbo. Vinieron las voces diciendo: “¿Dónde está tu Dios? Mira tus heridas, escucha tu dolor”. Pero no entendieron lo que mi alma sabía: que aunque pierda el mundo, Tú sigues siendo vida. Porque si me das, yo te doy gracias, y si me quitas, sigo en tus manos. No es lo que tengo lo que me salva, es caminar contigo a mi lado. Que tiemble la tierra, que caigan mis castillos, que se apaguen los nombres que un día construí. Si solo me queda un suspiro en el camino, ese último aliento será para Ti. El enemigo pensó que al romper mi esperanza mi corazón se rendiría en la batalla. Pero cada golpe que quiso alejarme de Ti fue una raíz más profunda dentro de mí. No pregunto “¿por qué?”, cuando llega la tormenta, porque sé que tu amor también me sostiene en ella. No cuento mis lágrimas como d...