LAS RELACIONES SANAS COMIENZAN POR LA RELACIÓN CON NOSOTROS MISMOS
Hay una verdad profunda y sencilla: no podemos tener relaciones sanas y saludables con otros si no tenemos una relación sana y saludable con nosotros mismos. Esto significa que, antes de poder amar bien, escuchar bien, poner límites sanos o compartir desde un lugar honesto, necesitamos conocernos, aceptarnos, perdonarnos y responsabilizarnos de nuestras heridas. Las relaciones son espejos. Nos reflejan partes de nosotros que a veces no queremos ver: nuestras inseguridades, nuestras expectativas desmedidas, nuestra necesidad de control, o ese deseo inconsciente de que el otro nos complete o nos salve. Cuando no hemos trabajado en nuestra relación interna, muchas veces esperamos que los demás llenen vacíos que solo nosotros podemos llenar. Y ahí comienzan los conflictos, los malentendidos y los apegos tóxicos. Hay personas que no se han detenido nunca a mirarse hacia adentro. Que viven en la exigencia, en la queja, en el control o en la necesidad de que todos les sigan el juego. Pers...
