TOLKIEN EL HOMBRE DESTRAS DEL MITO - PARTE I

J.R.R. Tolkien y El Señor de los Anillos: La luz que no se apaga

John Ronald Reuel Tolkien no fue solo un escritor. Fue filólogo, poeta, académico de Oxford, veterano de la Primera Guerra Mundial y un profundo creyente en la belleza, en el bien y en la capacidad del lenguaje para tocar lo eterno. Vivió en una época marcada por el sufrimiento humano y el desencanto, pero en lugar de ceder al nihilismo, creó un mundo que —aunque lleno de oscuridad— siempre deja un resquicio para la luz.

Tolkien creía en el poder del mito para decir verdades que la lógica sola no puede transmitir. Él no escribía escapismo; escribía esperanza. Y su obra más conocida, El Señor de los Anillos, es una epopeya que habla más del alma humana que de espadas o anillos mágicos.

El Señor de los Anillos, una guía espiritual disfrazada de fantasía

Más allá de los orcos, elfos y anillos, la obra de Tolkien es una meditación sobre el bien y el mal, el sacrificio, la humildad, la amistad, la corrupción del poder y la necesidad de la esperanza.

Sauron nunca aparece físicamente en El Señor de los Anillos. Él es una voluntad, una sombra, un eco de poder corrompido. El verdadero mal no siempre grita ni ruge: muchas veces seduce, ofrece poder, seguridad o reconocimiento. El Anillo Único no obliga, tienta.

Aplicación hoy: El mal moderno rara vez se presenta de forma obvia. Está en la ambición desmedida, en la indiferencia, en el poder por el poder, en la deshumanización del otro. Reconocerlo requiere conciencia, humildad… y resistir, incluso cuando nadie nos mira.

El verdadero poder está en lo pequeño y por ello  Tolkien eligió a un hobbit —una criatura diminuta, humilde, amante de la tranquilidad y sin habilidades guerreras— como portador del Anillo. Frodo no es fuerte, ni sabio, ni valiente por naturaleza. Pero tiene un corazón puro, perseverante, lleno de compasión.

Aplicación hoy: No se necesita grandeza exterior para hacer cosas verdaderamente grandes. El coraje, la bondad, la honestidad en lo pequeño son actos revolucionarios en un mundo que idolatra lo espectacular. Como dice Gandalf:
“Son las pequeñas cosas cotidianas de la gente común las que mantienen a raya la oscuridad.”

La comunidad que nos enseña a vencer juntos o caer solos , La Compañía del Anillo representa una diversidad que trasciende razas, culturas y diferencias. Un humano, un elfo, un enano, un mago y unos hobbits, que aprenden a confiar, a perdonar, a caminar juntos. Tolkien muestra que nadie salva el mundo solo.

Aplicación hoy: Necesitamos tejer lazos reales. Apreciar nuestras diferencias, colaborar, cuidar de los demás. La amistad, la empatía, el trabajo en equipo son escudos contra la desesperanza y el egoísmo.



La tentación del poder lo apreciamos a través de  Boromir, Saruman, Gollum… Todos caen, o casi caen, por desear el poder del Anillo. Incluso los mejores pueden ser corrompidos si creen que "el fin justifica los medios". Tolkien nos advierte: el poder absoluto destruye, incluso con buenas intenciones.

Aplicación hoy: La vigilancia interior es vital. Debemos examinar constantemente nuestras motivaciones. ¿Buscamos el bien o simplemente control? El verdadero liderazgo es servicio, no dominio.



No olvidemos perder la esperanza en tiempos oscuros, quizás la enseñanza más poderosa de la obra es que la esperanza no depende de las probabilidades, sino de la decisión de no rendirse. Cuando todo parece perdido, los personajes siguen adelante. No porque sepan que ganarán, sino porque es lo correcto.

Aplicación hoy: Vivimos en un mundo lleno de incertidumbre, conflictos y amenazas. Pero Tolkien nos recuerda que incluso una chispa puede romper la noche más profunda. Lo importante no es cuánto puedes cambiar el mundo, sino no dejar que el mundo cambie lo mejor de ti.


Tolkien no escribió solo fantasía: escribió consuelo, escribió verdad. Él mismo  llamó a su obra una forma de “eucatástrofe”: la irrupción inesperada del bien cuando todo parecía perdido. En un mundo donde el dolor parecía inevitable, Tolkien eligió creer que el amor, la amistad, el sacrificio y la belleza podían prevalecer.

Y esa es la lección más grande de todas, 
incluso la persona más pequeña puede cambiar el curso del futuro.

Tolkien hoy, desde su mundo de elfos y sombras,  nos dice que no estamos solos. Que cada uno de nosotros puede hacer frente a la oscuridad. Que los actos de amor, valor y compasión son más poderosos que cualquier anillo.
Y que, mientras haya alguien dispuesto a caminar hacia Mordor con el corazón encendido por el bien, nunca todo estará perdido.

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