CUANDO LOS ANIMALES NOS ELIGEN

Cuando los animales nos eligen: el duelo, el amor y los nuevos comienzos

Muchas personas, tras perder a su mascota, afirman con absoluta certeza: "No quiero volver a tener otro animal". Lo dicen desde un dolor profundo, desde ese vacío que solo quien ha amado a un animal puede entender. Es una reacción humana, comprensible, un mecanismo de defensa del corazón para evitar otra herida igual. Porque cuando un compañero peludo se va, se lleva una parte de nosotros que nunca vuelve a ser la misma.

No sé qué pasará cuando mi perrito ya no esté. Lo pienso a veces, aunque trato de no hacerlo demasiado. Estamos juntos todo el tiempo, literalmente 24/7. Su compañía es una extensión de mi vida diaria. Compartimos silencios, rutinas, alegrías, incluso esos días grises en los que basta con una mirada suya para devolverme al presente. La sola idea de no tenerlo me estruja el pecho.

Pero hay algo que me hace reflexionar: ¿y si los animales también nos eligen a nosotros? Lo digo porque desde hace un tiempo hay dos gatitos, una parejita, que merodean por casa. Van y vienen, pero siempre regresan. No les he ofrecido nada más que un poco de atención, quizá alguna palabra suave o una mirada amable. Y sin embargo, están ahí. Y no es la primera vez. A lo largo de mi vida, los animales siempre han encontrado el camino hacia mí. Es como si supieran, como si olieran que hay un espacio abierto para ellos.

Esto me hace pensar que, aunque el dolor nos haga cerrar el corazón por un tiempo, quizás no deberíamos cerrarlo para siempre. Perder a un animal amado duele, claro que sí. Pero negarnos la posibilidad de volver a amar a otro ser que también lo necesita, que también tiene amor para dar, no siempre es la solución. El amor no se reemplaza, eso está claro. No se trata de llenar un hueco, sino de abrir una nueva puerta, de permitir que otro vínculo florezca.

Eso sí, también soy consciente de que tener un animal hoy en día implica una responsabilidad importante. No solo emocional, también económica. Alimentación, veterinario, vacunas, cuidado. No todos pueden permitírselo, y eso también hay que decirlo con honestidad. Adoptar o acoger solo debe hacerse si realmente se puede responder a esa vida con el compromiso y el cariño que merece.

Pero si podemos… si de verdad podemos ofrecer un hogar, aunque sea pequeño, aunque sea imperfecto, ¿por qué no hacerlo? Tal vez ese par de gatitos no están rondando por casualidad. Tal vez, como otros antes, también me han elegido a mí.

Y tal vez el corazón, cuando está listo, sabe exactamente cuándo volver a abrirse.


Espiritualmente, los gatos simbolizan la intuición, la protección energética y la conexión con lo invisible. Se cree que limpian energías negativas y enseñan a estar en paz con la soledad. Los perros, en cambio, representan el amor incondicional, la lealtad y el servicio; nos enseñan a abrir el corazón, confiar y vivir el presente.

Ambos actúan como guías y espejos emocionales, ayudándonos a crecer, sanar y elevar nuestra conciencia, mientras que nosotros, al cuidarlos y amarlos, los ayudamos a evolucionar en su propia conciencia. 

Con PUEDES APOYAR ESTE CONTENIDO HACIENDO UN DONATIVO EN 

Puedes visitar mis canales de YouTube en

ladiosaquetehabita1

ladiosaquetehabita2

MIS LIBROS 

✨LA sabiduría del tarot y la biblia, un camino hacia la luz


✨Los tesoros perdidos de la humanidad


✨La Luz que lo inunda todo, el retorno al ser

✨Con cariño
ladiosaquetehabita ✨ 












Comentarios

Entradas populares