Este blog es un espacio de Evolución Consciente, creado para acompañarte en tu camino de crecimiento personal, desarrollo espiritual y despertar de la conciencia. Aquí encontrarás reflexiones, herramientas y mensajes que invitan a mirar hacia dentro, sanar, expandir tu percepción y conectar con tu verdadera esencia.
A través del tarot consciente, la espiritualidad práctica y el autoconocimiento, exploramos procesos de transformación interior, ciclos de cambio y aprendizajes del alma.
España es considerada la cuna del género de la picaresca, tanto por ser el lugar donde se originó como por establecer las características clave del género.
La picaresca, es un género literario narrativo que surge en el Siglo de Oro español (siglos XVI–XVII) y se caracteriza por, tener un protagonista humilde o marginal (el "pícaro") que sobrevive con astucia.
A través de él se muestra una crítica social, con tono irónico o satírico.
Se narra en primera persona como una especie de autobiografía y esta estructurada como una serie de episodios o "aventuras".
La obra que inaugura el género es el Lazarillo de Tormes, publicada en 1554 de forma anónima (probablemente por su tono crítico hacia la Iglesia y la sociedad de la época).
"La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades" no solo fue la primera, sino que estableció las bases del género y tuvo gran influencia en la literatura posterior.
El pícaro del siglo XVI era un marginado que usaba la astucia para sobrevivir. El pícaro de hoy no siempre es pobre ni huérfano, pero sigue siendo alguien que burla las reglas para su propio beneficio, justificando sus actos como una necesidad, una revancha, o una muestra de inteligencia.
En la empresa privada
El trepa encantador que finge simpatía con todos pero solo para recopilar información útil, manipular y ascender.
El maestro del Excel vacío que presenta informes plagados de gráficos, sin fondo real, para impresionar al jefe.
El del “teletrabajo” con Netflix que declara trabajar desde casa, pero está en pijama viendo series mientras envía un correo cada hora para disimular.
Como el Lazarillo, se adapta al amo y a las circunstancias. Se mueve entre lo visible y lo invisible, entre la obediencia y la trampa.
Este es de los nuestros, se contrata a un amigo del jefe aunque no tenga experiencia. El mérito es ser parte del círculo.
Red de favores, yo meto a tu primo ahora, tú me fichas cuando me larguen de aquí.
El ascenso blindado, se crea un puesto nuevo para subir a un colega sin competir con nadie.
Si el pícaro tradicional era un superviviente solitario, el de hoy a menudo teje redes, crea alianzas de conveniencia y se protege entre iguales, no por ética, sino por interés mutuo. El pícaro moderno ha aprendido que no siempre es necesario engañar solo: es más eficaz hacerlo en compañía, especialmente si el compañero tiene poder, contactos o favores pendientes.
En la empresa pública
Contratos a dedo, se “invita” a licitaciones a amigos o familiares con empresas de cartón.
El funcionario compadre, que adelanta un trámite “porque te conoce desde críos”.
Plazas hechas a medida: Se publican con requisitos que solo cumple un candidato… que resulta ser el sobrino del director.
La oposición filtrada, amiguetes en el tribunal que “orientan” sobre qué va a salir.
Aquí la picaresca ya no es astucia marginal, es sistema de poder encubierto. No se roba pan, se reparten presupuestos.
El amiguismo convierte la estructura empresarial en una familia ficticia donde prima la lealtad al grupo antes que la competencia justa.
En la familia
El niño pícaro que dice tener dolor de barriga para no ir al colegio el día del examen.
El cuñado listo que siempre tiene un truco para evitar pagar en las cenas o se cuela en viajes familiares sin poner un duro.
La madre o el padre negociador el cuál se gana al hijo con regalos cuando quiere que le haga caso, para luego imponer lo que quería desde el principio.
El heredero invisible, se ofrece a “ayudar con los papeles” del abuelo y acaba quedándose con la mayor parte del pastel.
La picaresca familiar suele disfrazarse de afecto, de cuidado… pero también hay cálculo, como en el Buscón o el Guzmán.
En lo digital
El influencer de cartón, compra seguidores y likes para aparentar éxito y recibir colaboraciones.
El vendehumos de LinkedIn, cuenta su carrera profesional como si hubiera fundado la NASA con 23 años.
El “yo no he sido”, miente descaradamente por WhatsApp, pero borra los mensajes antes de que los lean.
El pícaro de hoy no siempre vive en la miseria, pero sí en la economía de la apariencia.
En la política y la sociedad
El que se cuela en ayudas, declara menos ingresos para recibir subvenciones públicas.
El constructor pícaro, levanta una obra sin permiso y luego “la legaliza” con algún contacto.
El político que promete y olvida, vende el paraíso en campaña y luego dice “es más complejo de lo que pensábamos”.
Aquí se actualiza la crítica social del género, el sistema sigue premiando al astuto, al que burla las reglas mejor que el resto.
Puertas giratorias, ex-ministros que acaban en consejos de empresas que antes regulaban.
El te coloco, familias enteras enchufadas en distintas delegaciones públicas.
Pactos de silencio, hoy por ti, mañana por mí, se tapan escándalos en cadena.
El compadreo político es una versión institucional del hermanamiento de pícaros, todos saben demasiado como para traicionarse.
En lo social y cotidiano
Tranquilo, que conozco a uno dentro, el amigo que te mete en el concierto, en la cola, en la lista, sin pasar por donde pasan los demás.
El enchufe escolar, familias que consiguen plaza en colegios “de élite” por contactos, no por puntuación.
Amiguismo judicial, sentencias suaves, recursos “perdidos” y expedientes que “no llegaron a tiempo”.
Aquí la picaresca se disfraza de cortesía, pero encubre una sociedad paralela, donde lo que importa no es la ley sino a quién conoces.
La picaresca moderna ya no se esconde entre harapos ni vive de pan duro: vive en trajes, despachos, móviles y WhatsApp. Se mueve en redes de poder informales donde el mérito, la ley o el esfuerzo son decorados… y lo que cuenta es estar en la mesa de los que reparten el pastel.
Y como en el Lazarillo, todo se cuenta con una sonrisa amarga, con esa frase final tan castiza:
Sí, será injusto… pero el mundo es así
🎭 ¿Por qué sigue viva la picaresca?
Porque el mundo sigue siendo desigual, y el pícaro moderno siente que: las reglas están para quien no sabe sortearlas, el sistema es injusto, así que hay que usar inteligencia, no obediencia, el éxito justifica los medios, y “si no lo hago yo, otro lo hará”.
¿Es literatura o realidad?
La picaresca ya no es solo un género literario, sino una lente para mirar el presente. En muchos rincones del mundo —y muy especialmente en contextos donde el ingenio se valora más que la ley— sigue viva como una forma de inteligencia social y estrategia de supervivencia.
Con cariño,
✨ Ladiosaquetehabita ✨
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